Se considerar 5 grandes “bonanzas” durante 450 años de explotaciones mineras y de riquezas. Ilusiones, esplendor; de lucha, miseria y trabajo. La última fue el pasado siglo XX con el descubrimiento de la mina LAS DOS ESTRELLAS por el ingeniero francés Francisco J. Fournier.
Esta empresa fue considerada de 1908 a 1913 de las más productivas a nivel mundial.
Esta empresa tuvo un rápido desarrollo y se implantó
la electricidad recién descubierta
y traída desde Necaxa, Puebla. En un contrato con la compañía
luz y fuerza, así como
el uso de dinamita en vez de pólvora. Esta mina, fue la primer mina moderna del país.
Su auge y bonanza fue de 1905 a 1913 en que produjo aproximadamente 45,000 Kg de
oro y 400,000 Kg de plata; trabajaron en esos años entre mineros, técnicos y
administrativos un promedio de 5,000 trabajadores.
Se llegaron a sacar 2,000 toneladas diarias de rocas, molidas a 200 mallas se procesaban
para separar el oro del cuarzo. El promedio de ley de oro era de 17.5 gr. Y 100 de
plata por tonelada y materiales que llamaban de exportación con leyes de hasta 2 kg. de
plata por tonelada.
A partir de 1915, los valores bajaron y para mantener las ganancias se exprimió al trabajador cuyo salario era de sólo .75 a 3.00 pesos y tenía que endrogarse en la tienda de raya donde le cargaban un interés de 48% mensual.
La mina fue una moneda de dos caras: una luminosa por su tecnología y riqueza y la oscura por la dureza del trabajo y
la explotación del minero. En 1938 los extranjeros optaron por vender la mina presionados por la baja en la producción, precios bajos de los metales, la situación financiera
europea difícil por la segunda guerra mundial que se anunciaba, la creciente fuerza sindical de los mineros apoyados en los cambios nacionalistas de Lázaro Cárdenas y por un grave y lamentable accidente técnico en la presa de desperdicios o “lamas” que se reventó el 27 de mayo de 1937 y una
mole de más de 8 millones de arenas arrasó una tercera parte del pueblo matando a más de 300 personas.
Se formó así en 1938 la Cooperativa Minera Las Dos Estrellas, propiedad de los mineros y bajo su dirección subsistió con esfuerzos técnicos y apoyos económicos del Gobierno Federal por medio de la Comisión de Fomento Minero hasta 1959 en el que se liquidó.
No fue sin embargo por incapacidad
administrativa o abusos graves sino por el radical cambio de las condiciones del país y del mundo y por los grandes problemas recibidos, de bajas leyes y de vetas acabadas por la explotación exhaustiva.
